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Felices 24 horas: Escritos en sobriedad

Yo también.

Sí, hoy puedo decir que estoy del otro lado. A veces las personas me ven y creen que fue cil, pero hoy quiero confesarles que recuerdo el 3 de mayo de 2020 y lo que he vivido hasta hoy, y quiero decirles que:

Yo también me sentía inmortal antes de mi caída.

Yo también sentía que no necesitaba un cambio, o que tal vez no era tan grave.

Yo también pensé que los médicos estaban exagerando.

Yo también me crexperto en psiquiatría y alegué que me estaban medicando en exceso.

Yo también milas cuatro esquinas planeando el escape perfecto.

Yo también me dije mentiras y argumenté que ya estaba bien, que ya había aprendido la lección.

Yo también volví a casa luego de estar interno y sentí un vacío en el corazón.

Yo también sentí arrepentimiento por causar daño a mi hogar.

Yo también sentí que no merecía vivir.

Yo también escuché que era un proceso y que en algunos meses, o os, todo estaría bien.

Yo también ablos ojos cuando dijeron os, pues pensaba que esta recuperación sería de semanas.

Yo también mial cielo y le pregunté por qa mí.

Yo también tuve que volver a pedir permiso para salir y llegar antes de las 9 de la noche.

Yo también tuve que dormir con la puerta abierta.

Yo también pensé en retirarme de la universidad y cambiar de vida.

Yo también pensé en escapar de la realidad.

Yo también me sentí rechazado.

Yo también lloré en la ducha; no una vez, varias.

Yo también fui a una fiesta en sobriedad y sostuve un vaso con agua durante toda la noche.

Yo también padesilusiones en sobriedad.

Yo también he asumido NOs en sobriedad.

Yo también he celebrado SÍs en sobriedad.

Yo también enamoré al amor de mi vida en sobriedad.

Yo también me he preguntado si algún día volveré a consumir.

Yo también me he despertado en la noche asustado, sudando.

Y por último, tengo que confesarles que:

Yo también he creído que no puedo más.

Pero entonces, ¿qme trajo acá?

Antes de resolver esa pregunta, quiero contar una historia que tal vez ya hayan escuchado:

Había un náufrago en el océano. Se acercó a él un barco y le preguntaron: «¿Quiere algo? ¿Necesita ayuda?»; pero él contestó: «No, le he pedido ayuda a Dios y Él me salvará». Al cabo de un rato, pacerca de él otro barco y también se ofrecieron a ayudarle, pero él volvió a contestar que no necesitaba nada, que le había pedido ayuda a Dios y que Dios le salvaría. Después, el náufrago se ahogó y, al llegar al Cielo, le preguntó a Dios: «Dios, ¿por qno me has ayudado, si te lo he pedido?». Y Dios le respondió: «Pero tonto, ¡si fui Yo el que te mandó los dos barcos para que te salvaras!».

Aún no estoy seguro de qme trajo hasta acá. Lo que sí les puedo decir es que soy un náufrago que aborda barcos en busca de un puerto seguro.

Mi mensaje hoy es que Campoalegre es ese barco. Pronto estaremos en puerto seguro; la única regla es seguir al capitán que ya conoce el camino.

Por último, quiero terminar con este mensaje:

Creemos que el acto de amar es darle amor al otro y demostrarlo, pero el acto más grande de amor es mejorar y crecer como personas, por nosotros y para los que amamos.

Sí hay salida, sí hay un mejor mañana.

Felices 24 horas.